KDE 4: ¿Estaba realmente listo para ser lanzado?

by VaryHeavy, October 31, 2008

En Enero del presente año fue lanzado el que estuviera destinado a ser el entorno de escritorio más novedoso de todos cuantos conocíamos hasta el momento. Se trataba de la cuarta versión del conocido Entorno de Escritorio K, o KDE.

Las expectativas creadas por la nueva versión de este entorno de escritorio, remodelado por completo y reescrito desde cero, habían sido muchas.
El nuevo escritorio que presenta KDE 4 cambia por completo el paradigma de escritorio que veníamos conociendo desde que comenzaran a usarse las interfaces gráficas. Tres son los componentes esenciales sobre los que se basa dicho cambio: Plasma (la interfaz), KWin (el gestor de ventanas) y Oxygen (el nuevo tema visual).

La aparición de Plasma cambia el concepto que teníamos del escritorio, que ahora es un espacio de trabajo reservado al uso de plasmoides, o widgets, que son pequeñas aplicaciones (applets) que se añaden al escritorio para aumentar su funcionalidad, de las que hay tipos de los más variopinto. Incluso ahora cuando queremos arrastrar un icono de acceso directo al escritorio, dicho icono pasa a convertirse en un plasmoide, el cual no hace falta mover a la Papelera si nos quisiésemos deshacer de él (de hecho la Papelera es un plasmoide más), sino simplemente cerrarlo.

Esta nueva interacción con el escritorio hace que la forma de trabajar con él cambie casi por completo, lo cual desconcierta un poco al principio, puesto que ahora funciona todo a base applets, y muchas de las funcionalidades que conocíamos han sido modificadas, pero lo cierto es que los chicos de KDE han sabido reinventar la rueda para ofrecer el que probablemente se convierta en el referente de los escritorios del futuro.

¿Cuál es el problema? Al principio el problema más evidente que presentaba KDE 4 era su casi nula estabilidad, lo que hizo que los propios desarrolladores de KDE desaconsejasen su uso para fines productivos. Por esta razón, la gran masa de expectativas que se habían creado en torno al novedoso KDE 4 quedaron en entredicho, convirtiéndose en decepción para los que esperaban impacientes poder explotarlo.
La pregunta que aún muchos nos seguimos formulando es por qué se lanzó un producto que era tan inestable, que estaba aún tan inmaduro, ¿por qué esas prisas?

Meses después, se lanzó la versión 4.1, la cual, según los desarrolladores de KDE, estaba ya lista para poder ser usada, y la que podemos considerar como la primera versión estable de KDE 4.

Lo cierto es que desde el lanzamiento de KDE 4.0 hasta el lanzamiento de KDE 4.1, el escritorio ha mejorado muchísimo, la estabilidad ha sido uno de los puntos fuertes en esta versión, y se han añadido funcionalidades que hasta el momento estaban ausentes.
Pero existen aún dos grandes problemas en KDE 4, problemas que a muchos usuarios les han obligado a volver a la anterior versión, KDE 3.5, el cual cuenta con una estabilidad y una robustez de sobra conocidas, y que posee un rodaje mucho mayor.

El primero de estos problemas es que aún existe un gran número de aplicaciones de KDE 3.x que aún no han sido portadas a la nueva versión del escritorio, y que para ser usadas en KDE 4 precisan de un enorme número de librerías de KDE 3, tantas que prácticamente podríamos decir que necesitamos KDE 3 instalado para correr dichas aplicaciones, como pueden ser K3b o Kaffeine por ejemplo.
Este hecho ha obligado a algunas distribuciones a mezclar aplicaciones KDE con aplicaciones Gnome para “tapar” el hueco de las aplicaciones que aún no han sido portadas, como pueda ser el caso de Brasero, que sustituye a K3b.
Además, algunas de las aplicaciones que están portadas a KDE 4 siguen estando en fase beta, lo que disminuye su funcionalidad y su estabilidad, como pueda ser el caso del reproductor de música Amarok 2.

El segundo problema es que toda la versatilidad y configurabilidad de la que gozaba KDE 3 no ha sido heredada por KDE 4 (es el problema de desarrollarlo desde cero), por lo que con el uso cotidiano podríamos darnos cuenta de que hay cosas que podíamos hacer con KDE 3 que o bien es mucho más complejo hacerlas en KDE 4, o sencillamente no pueden hacerse, ya que existen funcionalidades que aún no han sido implementadas.

Mucha gente (entre los que me incluyo) esperábamos que con KDE 4, como mínimo, pudieran hacerse las mismas cosas que con KDE 3, de manera que al menos conservase la funcionalidad de su antecesor, cosa que no es así y que comparado con KDE 3, KDE 4 podría parecer aún una versión beta.

De cualquier modo, sabemos que lo que hoy falta lo podremos tener mañana, y aunque KDE 4, bajo mi punto de vista, ni siquiera debió ser lanzado en este año, ya que lo tenemos entre nosotros, tendremos que ir mejorándolo.
Lo más seguro es que dentro de 6 meses estemos hablando de KDE 4 como el escritorio del futuro, y que la larga sombra de KDE 3 se haya hecho más pequeña, pero hasta el momento queda tener paciencia, y reportar todos los bugs que se vayan encontrando.

El trabajo de los chicos de KDE ha sido duro, muy duro, pero en mi opinión les entraron prisas absurdas y se precipitaron de sobremanera con su lanzamiento, que debió esperar, visto lo visto, al menos un año más.